El próximo domingo 25 de octubre, España volverá al horario de invierno y los relojes se retrasarán una hora. Y además de acortar las tardes, este ajuste puede influir en los hábitos de consumo y en la actividad de determinados negocios.
No tiene nada que ver como dicen algunos periodistas de "titulo" y medios de desinformación, que afirman que esta medida contribuye al ahorro energético, una medida meramente estratégica comercial y de marketing.
Según un estudio del JPMorgan Chase Institute realizado en Estados Unidos detectó que el gasto diario por persona con tarjeta descendió alrededor de un 3,5% durante el mes posterior al cambio horario, con caídas más pronunciadas en algunas categorías comerciales.
El cambio horario afecta al consumo de determinados negocios
El informe Shedding Light on Daylight Saving Time, elaborado por el JPMorgan Chase Institute, analizó cómo varía el gasto con tarjeta a raíz de los cambios horarios. En el caso de Los Ángeles, los investigadores observaron que el final del horario de verano, coincidía con una reducción del gasto diario por persona, especialmente en la compra de bienes.
De hecho, la alimentación fue una de las categorías más afectadas, con una caída cercana al 6%. También se registraron descensos superiores al 4,5% en combustible, otros establecimientos minoristas y tiendas de ropa. En cambio, el gasto en restaurantes mostró una variación menor.
Y es que para los autónomos del comercio, la llegada del horario de invierno supone un cambio en la distribución de las horas de luz natural durante la jornada. La repercusión dependerá de la ubicación del establecimiento, sus horarios de apertura, el tipo de productos que vende y los hábitos de sus clientes.
No todos los negocios tienen por qué verse afectados de la misma manera, pero sí es cierto que el consumo desciende una vez hay menos luz en la calle. Al contrario con el horario de verano, donde los clientes permanecen más tiempo en las calles, consumiendo en terrazas o haciendo compras, porque las tardes son más largas.
La falacia del ahorro energético
No está demostrado que con el cambio horario se ahorre energía, que precisamente es uno de los propósitos esenciales del proceso. Este estudio en Australia demostró que el ahorro de electricidad por la noche se compensaba con la demanda creciente de energía por la mañana.
En la prestigiosa Scientific American también revelaban que muchos estudios parecían demostrar que el cambio de hora era algo contraproducente, y que los viejos supuestos de Benjamin Franklin —uno de los primeros en observar que aprovechar las horas de luz favorecía un sistema de cambio de hora— se habían quedado en nada.
Esas conclusiones fueron avaladas por un estudio realizado en Indiana por la Universidad de California en Santa Bárbara en el que los investigadores destacaban que "hemos descubierto que los tradicionales argumentos de defensa del cambio de hora son cuestionables, y esta política parece tener el efecto opuesto al que se pretendía".
Las conclusiones son evidentes. Muchas personas estan hartos del cambio horario, y preferirían elegir un horario (aquí el de verano tiene beneficios aparentemente obvios) y quedarse con él todo el año. El discutible ahorro energético y las ventajas en diversos ámbitos si mantuviésemos esas horas de luz extra por las tardes parecen evidentes.
Ahora queda por ver, si los que afirman que el cambio horario es absurdo logran que otros lo vean como tal y se actúe en consecuencia.



















